Historia de los trastornos afectivos,y el coeficiente intelectual





PSIQUIATRÍA
ARTÍCULO 

29/dic/2011 Revista Colombiana de Psiquiatría. 2011;40:130-146.


FUENTE: http://www.psiquiatria.com

Historia de los trastornos afectivos.

(History of Affective Disorders.)

Resumen

El grupo de los denominados “trastornos afectivos” surge de la convergencia, ocurrida al inicio del siglo XX, de ciertos términos (afecto y sus derivados), conceptos (nociones teóricas sobre las experiencias relacionadas con el estado de ánimo) y conductas (cambios observables en el discurso y la acción). La propia palabra afectivo tiene una dilatada e ilustre historia, y forma parte de una “panoplia” de vocablos como emoción, pasión, sentimiento, ánimo, afecto, distimia, ciclotimia o disforia, que denominan experiencias subjetivas superpuestas con etimología y origen diferentes.

Por una serie de razones históricas e ideológicas, la semiología de la afectividad no alcanzó el mismo desarrollo que las funciones intelectuales. A lo largo del siglo, las nociones predecimonónicas de manía y de melancolía se transformaron en los nuevos conceptos de manía y depresión y se asociaron en los estados combinados (locura alternante, circular, periódica, doble forma). Este proceso culminó con la integración de todos los estados afectivos en la locura maniaco-depresiva de Kraepelin.

Finalmente, este concepto extenso se fue fragmentando por los trabajos, entre otros, de Wernicke, Kleist, Leonhard, y culminó en la propuesta de Angst y Perris de separar la depresión unipolar del trastorno bipolar, aceptada desde 1980 por el DSM-III.





PSIQUIATRÍA
NOTICIAS

29/dic/2011 PNAS on line. 2011 Dic


FUENTE: http://www.psiquiatria.com

El coeficiente intelectual puede aumentar con la educación, sugiere un estudio.

Resumen

Aunque el tiempo que se pasa en la escuela se ha relacionado con el coeficiente intelectual (CI), estudios anteriores no descartaron la posibilidad de que las personas con CI más altos simplemente eran más propensas a obtener más educación que las demás. Sin embargo, ahora “hay evidencia sólida que respalda la idea de que las escuela sí hace que uno sea más ‘inteligente’ de alguna forma general y relevante según miden las pruebas de CI”, aseguró la autora del estudio Taryn Galloway, investigadora de Estadísticas de Noruega en Oslo. Los hallazgos, provenientes de un estudio a gran escala, aparecen en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El coeficiente intelectual o CI es una medida ampliamente aceptada de la inteligencia. La puntuación de CI proviene de varias pruebas estandarizadas combinadas.

En 1955, Noruega comenzó a alargar la educación intermedia obligatoria por dos años. Galloway y su colega Christian Brinch, del departamento de economía de la Universidad de Oslo, analizaron cómo esta educación adicional podría afectar al CI.

Usando datos sobre hombres nacidos entre 1950 y 1958, los investigadores observaron el nivel de escolaridad para los 30 años. También observaron los CI de los hombres cuando tenían 19 años.

“El tamaño del efecto fue bastante grande”, dijo. Al comparar los CI antes y después de la reforma educativa, el promedio aumentó en 0.6 puntos, que se correlacionó con un aumento del CI de 3.7 puntos por cada año adicional de educación, explicó Galloway.

“Solo pudimos estudiar a los hombres, porque usamos datos del CI de la evaluación del servicio militar obligatorio noruego, al que se someten básicamente todos los hombres cerca de los 19 años. Las mujeres no están incluidas en el servicio militar obligatorio”, explicó.

La educación tiene efectos duraderos sobre las habilidades cognitivas, como las que miden ampliamente las pruebas de CI, señaló Galloway. “A su vez, las habilidades cognitivas se relacionan con un amplio rango de resultados sociales y económicos. Gran parte de la relevancia del estudio deriva del hecho de que ha habido cierta controversia relacionada con la pregunta de si la educación tiene un efecto independiente sobre el CI o si la gente con mayores CI simplemente eligen, o son más capaces de, alcanzar niveles más altos de educación”, planteó Galloway.

Al observar la reforma que aumentó la educación obligatoria y evitó que las personas dejaran la escuela tras el séptimo curso, es bastante seguro que los efectos observados sean provocados por la educación sobre el CI, y no viceversa, explicó.

Los hallazgos sugieren que la educación podría tener un efecto importante sobre el CI incluso a mediados de la adolescencia, pero no desafía la importancia bien documentada de las experiencias en la niñez temprana para el desarrollo cognitivo, según los autores.

Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: www.pnas.org/

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